Por: Patricio Ato del Avellanal (Alumno del curso “Derecho y Desastres” en la PUCP)
El pasado domingo, 26 de abril de 2009, los alumnos de la Facultad de Derecho de nuestra casa de estudios del curso de Temas de Teoría General del Derecho: enfoque Derecho y Desastre viajaron a Pisco con el objetivo de evaluar el proceso de reconstrucción de la ciudad después de año y medio de sucedido el terremoto. Para poder recolectar la información necesaria se elaboró un cuestionario objetivo y se tomó testimonio de algunas personas de la comunidad. El grupo se centró en evaluar la zona de “La Playa” y “Leticia”, perímetros determinados por la Cruz Roja como zona de muy alto riesgo debido a la inestabilidad del suelo. La Municipalidad de Pisco ha intentado reubicarlos hacia áreas más seguras, sin embargo gran parte de los habitantes de la localidad se niega a ser reubicada.
El viaje comenzó recogiendo a parte de los alumnos desde tres paraderos distintos para luego tomar la Panamericana Sur, la cual nos llevaría a destino. En el trayecto de tres horas para llegar a Pisco muchos se sorprendían por el collage rural-urbano que se podía apreciar desde la carretera. Al llegar a Pisco lo primero que se notó fueron los programas de reconstrucción: para acceder a la ciudad uno debe pasar por una avenida principal llamada “El cruce”, la cual estaba siendo reconstruida. Lo curioso para todo el grupo fue que se decidió romper toda la avenida a la vez, con lo cual el acceso a la ciudad era sumamente complicado. En Pisco, fuimos recibidos por la Cruz Roja de la localidad y tuvimos un conversatorio para saber en detalle qué es lo que había pasado en todo este tiempo. Temas como el de los bonos de reconstrucción otorgados desorganizadamente por diversas entidades a solo un grupo de gente (propietarios), la falta de fiscalización respecto a éstos, la impotencia de no poder socorrer a las familias que aun viven en carpas o módulos (cuya vida útil es de menos de un año), entre otros temas eran de suma preocupación ante un posible recorte de ayuda del Estado, así como de otras entidades.
Después de recorrida parte de la ciudad, cuyo rostro estaba aun maquillado por esteras y calaminas, nos dirigimos al malecón en donde se dividiría al grupo para recolectar la información e incentivar a los vecinos a acudir a una charla que se daría en el malecón horas más tarde. Mientras que algunas familias se negaban a colaborar, cansadas por tantas promesas no cumplidas, hubo otro grupo de vecinos que no solo se contentaron con llenar las encuestas sino que brindaron testimonio de lo ocurrido hasta ahora y asistieron a la charla. Ahí se debatieron los temas jurídicamente relevantes y se intentó orientar a los vecinos en la medida de lo posible para poder solucionar, aunque sea en parte, sus problemas.
Es inconcebible enterarse de denuncias comunes que, en primer lugar, culpan a empresas constructoras por no haber refaccionado casas del vecindario y haberse quedado con sus bonos; en segundo lugar, que si bien las autoridades otorgan bonos, éstos no pueden ser cobrados por problemas de valoración del inmueble; y que finalmente concluyan en que la única razón para ser reubicados radica en la venta de ese terreno para la construcción de un proyecto hotelero. Tantos fueron los reclamos y la indignación que se incentivó a la gente a organizarse para canalizar la ayuda mediante ONGs trabajando en la zona, la Cruz Roja y de programas de ayuda afines que ofrece nuestra casa de estudios. Fue de esta manera que se reanudaron cabos y se tendió un nuevo puente con parte de la población de Pisco.
Los resultados de la investigación serán próximamente publicados en el blog del curso (http://derechoydesastre.wordpress.com/). Es necesario aplaudir el apoyo de la Facultad de Derecho por dar la oportunidad a los alumnos de poder obtener una experiencia distinta del Derecho al permitirnos realizar estos viajes. Esperemos que este apoyo siga de esta forma en adelante.









